viernes, 25 de diciembre de 2009

Happy X-MAS

Hola quiero felicitaros la navidad!! disfrutad de las cabalgatas y las cenas familiares que afortunadamente son sólo una vez al año!!

jajaja, es broma.

Espero que lo paséis bien y recibáis muchos regalos.

Un besote navideño ^^

domingo, 20 de diciembre de 2009

Capítulo 1 de Embrujada para ti

Hola, hmm siento mucho haber quitado la entrada anteriormente, un pequeño fallo hehe. En fin aqui vuelvo a poner el capítulo 1 de Embrujada para ti. Espero que les guste. Un saludo!!!

Capítulo 1 Migrañas mágicas



No importaba cuánto ruido hicieran los gotas de lluvia a través del cristal, ni el retumbar de los truenos, ciertamente hasta aquellos sonidos eran incluso relajantes en comparación a la destellante luz que emitían los truenos haciendo que sus rostros adquirieran una expresión cadavérica, ¡cómo si fueran poco sus ojos delatores!

-Has vuelto a fallar-dijo fríamente Marinne-.no sé ni por qué te esfuerzas.

Bajé la vista apretando mis puños con rabia con los ojos ardiendo, reteniendo las lágrimas rebeldes que luchaban por salir….realmente odiaba fracasar en eso. Entonces escuché carcajadas y antes de que reaccionara Marinne, Linette y Josh me abrazaban fuertemente.

-¡Qué era una broma, tonta!-gritó alegre Josh.

Deseé estrangularles en mi fuero interno aunque sentí un inmenso alivio al ver que sólo habían bromeado y que por fin lo había conseguido.

-Menos mal creí que había vuelto a fallar-dije sonriendo frotando mis ojos.

Ellos dejaron de abrazarme y desviaron la mirada.

No.

De nuevo no.

-Fallé con la predicción de nuevo…esto es tan….tan…frustrante-murmuré apretando los labios.

Ellos eran los únicos que me conocían de forma “íntima”, sabían lo que me gustaba, lo que no, sabían que yo era una bruja; ¿no lo mencioné? Pues así es por estúpido que pudiera sonar soy una bruja o al menos un triste intento de bruja porque no es muy normal que una bruja falle de forma tan desastrosa a la hora de hacer predicciones con cartas de tarot, o que no supiera lanzar bien los hechizos. En mi familia había algunas brujas y magos cómo mi hermano mayor Max, que con veinte y dos años era un mago único en su especie: experto hacedor de pociones, poderes increíbles, adivinador innato y aún por encima había hecho tres años a la vez de universidad, después estaba mi hermano pequeño Andrew que apenas tenía dos años, hacía pequeñas travesuras con su diminuta magia cómo estrellar los pañales sucios o lanzar sus potitos por el aire.

Pero yo era el bicho raro, yo, Nessie Cross con diecinueve años apenas sabía poco o nada de cómo hacer las cosas, las pociones no me salían, era un desastre en adivinación, apenas podía llevar al día los estudios. Por supuesto yo también tenía poderes, escasos, pero los tenía, podía mover los objetos con la mente, sentir el hilo de los pensamientos de las personas aunque no leerlos, lo bueno de aquello es que podía presentir si eran de naturaleza mágica o no e inclusive paralizar durante un largo período el propio tiempo. Mi padre Jeremy Cross era completamente normal, mi madre Eida si era una bruja, lastimosamente había muerto hace unos años al alumbrar a Andrew.

Marinne, Linette y Josh me descubrieron cuándo paralicé delante de ellos una viga que los iba a aplastar, creo que siempre recordaremos ese momento: estábamos caminando por la calle haciendo planes para el fin de semana, pasamos por debajo de un edificio en construcción y ¡Bum! Una viga caía rápidamente al intentar colocarla correctamente con la grúa, una chispa eléctrica se prendió en mis manos haciendo que instintivamente apuntara con ellas la viga, sintiendo cómo una cuerda invisible de la que yo tiraba sostenía la viga que se quedó completamente paralizada, ellos me miraban con sorpresa, yo en un estado de shock sosteniendo aquella cosa pesada, hasta ese momento nunca había podido hacer nada semejante. Desde entonces ellos guardan mi secreto celosamente, alguna vez había visto en ellos el temor de que si me descubrían ante más gente me marcharía o bien me cogerían cómo sujeto de investigación.

-Chicos no os preocupéis-les dije al verlos preocupados, el hilo de sus pensamientos indicaba sin falla que los tres se sentían fatal porque yo no acertara cómo si realmente fuera culpa de ellos-. Ey, la culpa es sólo de Max que se llevó todo el talento a sus genes, cuándo llegué a casa me chivaré a papa.

Carcajadas internas, adiós a los agobios, comenzamos a reírnos caminando por el pasillo de la universidad, la carrera que yo cursaba era la de letras inglesas, en principio la había escogido tratando para que me resultara más fácil aprender los hechizos más antiguos y acabó entusiasmándome, Marinne estudiaba periodismo al igual que Linette y Josh estaba repitiendo psicología de primero. Tener una percepción del influjo de sus pensamientos y por ende de sus emociones solía a ayudarme a cómo tenía que comportarme con ellos para no espantarlos o con otras personas, aunque eso más bien no era parte de mi poder, por naturaleza los Cross tenemos una especie de aura encantadora que nos hace quedar bien con casi todo el mundo lo que me hacía pensar en cuanta gente de la familia de mi padre era mágica.

Me tambaleé al llegar a las escaleras para bajar al piso de abajo, tomé aire cómo pude tratando de controlar la jaqueca que hervía en mi cabeza. Él no. Todo menos eso.

-¿Qué te ocurre?-preguntó Josh sosteniéndome de la cintura.

-N-Nada, sólo n-necesito sentarme-.solté un pequeño jadeo sentándome en las escaleras de la facultad.

Una advertencia que debía llevar mi poder en etiqueta debería ser la de: “Abstenerse de acercar este don a “Bajo cero””, ahí estaba el motivo por el que lo decía, el chico de cabellos negros poco oscurecidos cómo si fueran de un violeta oscuro, sus ojos verdes eran lo único de él que me gustaba, mucho más alto que yo, algo pálido y por supuesto me provocaba jaqueca estar cerca de él, entre mis amigos yo le llamaba Bajo cero porque me hacía sentir así y porque él siempre tenía ese semblante tan frío, cuándo estaba cerca perdía por completo los influjos de todo lo que me rodeaba, era cómo si dentro de él hubiera una tormenta en la que tocara un grupo de rock. Habíamos ido al mismo instituto, en clases diferentes porque sólo le recordaba de los pasillos o de la cafetería, por desgracia estaba estudiando exactamente lo mismo que yo, el año pasado no le miré más de dos veces hasta que me di cuenta de que los dolores de cabeza me los provocaba él.

Había preguntado a mi hermano y a mi abuela le había mandado un correo electrónico consultándoselo, me dijeron muchas teorías cómo por ejemplo que seguramente el debía llevar un amuleto anti-magia pero sin un nombre ni un apellido no sabíamos si podría tratarse de algo de lo que realmente preocuparse cómo un cazador de brujas o un demonio.

-Cross-me llamó una voz grave, enronquecida.

Alcé la mirada tímidamente con la jaqueca azotando con fuerza mi cerebro. Bajo cero, estaba frente a mí arrodillado en los escalones de pulida baldosa blanca tendiéndome en su mano una botella de agua. Lo miré confundida sin entender lo que pretendía.

-Pareces mareada, bebe un poco de agua, te sentará bien-puso la botella entre mis manos apretándomela, sentí un escalofrío.

Tenía la piel muy fría.

Otra razón para llamarlo Bajo cero.

-G-Gracias-balbuceé aferrando lo mejor que pude la botella intentando ignorar su helado tacto.

Sus manos se mantuvieron un instante más sobre las mías, traté ver a través de su tormenta pero sólo hubo más ruido y más dolor en mi cabeza.

-Adiós Cross-se despidió antes de que yo pudiera preguntar nada.

-¿Alguien se ha enterado de por qué Bajo cero hizo eso?-preguntó Josh incrédulo sentándose a mi lado.

Sentí unas manos en mis hombros trayéndome por completo a la realidad.

-A lo mejor Nessie hizo algo este fin de semana que no nos contara-dijo divertida Marinne-.¿Saliste con Bajo Cero?

Claro que no, jamás había cruzado una palabra con él hasta ahora.

-¿Sigue lloviendo fuera?-atiné a preguntar por fin.

-No, parece que ya ha escampado-respondió Josh, podía ver en él algo de furia contenida, me sumergí en ese influjo, estaba enfadado si pero, ¿con quién?

Lo veo, está enfadado con “bajo cero”

-¿Estas…..enfadado con “bajo cero”?-inquirí intentando sentir algo más pero su influjo cambió repentinamente a sorpresa y vergüenza al escucharme.

Vale, nunca aprendo a primero memorizar la sensación y luego preguntar.

-Es sólo que él siempre es….así-respondió secamente-no estoy enfadado, sólo molesto.

-Chicos, tenéis que ver esto-nos dijo repentinamente Linette.

Había una nota de incredulidad en su voz que despertó curiosidad y ahora con él alejado era fácil recuperar mi percepción extrasensorial, nos giramos a observarla, se encontraba de pie frente a una de las paredes señalando un tablón de anuncios, su pelo anaranjado sujeto en su cola se movía alocadamente, lo que había encontrado debía ser muy gordo para que se pusiera así. Marinne se dirigió hacia ella.

-¿Puedes andar?

Asentí tratando de parecer entusiasta.

-Estoy como nunca-le aseguré levantándome casi de un salto.

Josh me siguió todavía atento a mi estado, un buen hermano mayor, no es que no quisiera a Max pero es que Josh me hacía mucho más caso que él. Miré el tablón de anuncios bajando la vista hasta donde Linette apuntaba con el dedo, era para un trabajo de las clases a las que yo asistía en las que el profesor nos ponía de dos en dos, se me había olvidado que tenía que ver quién era mi compañero para empezar de una vez antes de que se me eche con todo encima.

-Neus Cross y Damián Wyatt-leí, mire a Linette que seguía con esa mueca de sorpresa-.¿cuál es el problema? ¿Y ese Damián?

Cómo siempre pasaba, nunca estaba muy atenta en clase, me dedicaba a soñar despierta que me convertía en una gran bruja, practicaba magia con suficiente discreción para que la gente no se diera cuenta, me dedicaba a dibujar en los folios, a mirar para todos lados, cualquier cosa menos atender, la materia únicamente se me hacia interesante si la leía por mi cuenta así que sólo conocía a mis compañeros por el rostro, por eso me daba cosa pedir los apuntes sin saber cómo llamarlos.

-Nessie-me llamó Linette con voz queda-Damián Wyatt es Bajo cero.

Oh, vaya.

Esto sí que es una maldición, cómo sino tuviera bastante con los dolores de cabeza cuándo paso por su lado.

-Bueno…..iré buscar unos analgésicos a la farmacia-dije intentando bromear pero me falló la voz en el último momento.

-¿Y si vamos contigo?-sugirió Marinne.

Negué con la cabeza rápidamente. Ya era suficiente con que me llamaran Nessie por tener el nivel más pequeño de magia sino que vinieran a protegerme por un mareo sin importancia.

-Sólo es un pequeño dolor de cabeza-les aseguré-además cuánto antes hagamos el trabajo juntos antes terminaremos, no creo que a él le entusiasme tener que perder toda la tarde.

-Tal vez antes deberías llamar a Max-aconsejó Marinne preocupada-.No tienes buena cara.

-Le convengo-intervino Linette tomando mi mochila-.Realmente estás pálida.

Josh no esperó a hacerse oír para darme consejos de comportamiento.

-Pareces un zombie, Neus-uy, cuándo me llamaba por mi nombre sin abreviación hablaba muy en serio-.llama a Max, al menos hazlo por nosotros.

Puse los ojos en blanco.

-Muy bien, llamaré a Max-contesté rendida tomando mi móvil-.Pero si después me echa la bronca por decirle tonterías es culpa vuestra.

Marqué con parsimonia su número, mi hermano Max era bueno, cariñoso, sobre protector y muy pesado cuándo algo se le metía entre ceja y ceja.

-Neus, ¿sucede algo?-escuché luego de dos toques, estaba alertado cómo siempre que le llamaba en horas de clase.

Daba igual, se había vuelto así desde que nuestra madre murió.

-Tranquilo, Max-dije agobiada-sólo son los dolores de cabeza de los que te hablé, empezaron de nuevo.

-¿Está el chico raro cerca de ti?-preguntó concentrado.

Hice un gesto a Linette, Marinne y Josh para que miraran, parecía no estar al acecho ni siquiera me dolía ahora. Ellos me miraron negando con la cabeza.

-Zona despejada-respondí recargándome en la pared-.De todas formas hace rato que no me duele, sólo lo encontré antes en las escaleras.

-¿Has probado a fijarte si lleva los amuletos que te describí?-sugirió conservando su concentración.

-No, lo siento Max-me disculpé frustrada-me duele demasiado la cabeza para eso, la próxima vez.

Hubo unos minutos de silencio en los que sólo oír chispas del otro lado del teléfono y chisporroteos.

-Iré a buscarte-anunció finalmente.

Ah no, no soy ninguna niña para eso.

-Despreocúpate Max. Sólo queda una hora más y Josh y yo volveremos a casa.

Josh bufó molesto arrugando el ceño. A él no le hacía gracia que tuviera que pasar toda la tarde con Bajo Cero sabiendo lo mala que me pone, ¿qué otra opción había? Y sólo será una hora. Espero. Colgué el teléfono, no era tan importante que él fuera mi compañero para un simple trabajo, ¿además que peligro habría? Josh y yo vivíamos en el mismo edificio era absurdo sentirme asustada.

Poco después entré en clase subiendo las escaleras hasta llegar a la última fila, me repantigué en la silla agotada, observé mis manos que todavía sostenían la botella de agua que Damián me había dado, tal vez era mejor comenzar a llamarle por su nombre antes de que se me olvide, sentí un extraño cosquilleo en el estómago, un repentino acaloramiento en mi cara y guardé la botella dentro de mi mochila frotándome compulsivamente la frente apartando el flequillo de bronce, mi pelo era de un color raro que oscilaba entre el bronce rojizo y el caoba, recuerdo que la gente muchas veces se me quedaba parada viendo el color, sus influjos siempre decían las mismas tonterías estilo “Qué color tan raro para teñirse”, “ Esta juventud ya no sabe cómo llevar el pelo” y mi favorita “Sus padres deben flipar con ella”, entonces me asaltó una pequeña duda. ¿Qué pensaría Damián de mi color de pelo? ¿Pensaría que es teñido?

-¿Para qué diablos habré pensado en eso?-murmuré echándome el pelo aún lado, hoy el día se me estaba haciendo tremendamente raro.

Observé a la gente entrar pausadamente, inspeccioné disimuladamente la multitud tratando de ver a mi compañero de trabajo hasta que lo localicé entrando con aire indiferente en la clase, apartando a unas chicas que le estaban pidiendo sus apuntes, cerré mi mano en un puño y una de las ventanas se abrió bruscamente haciendo que un golpe de aire tirara todos los papeles que ellas cargaban cayendo al suelo.

Se pusieron a recogerlo tan rápido cómo podían, relajé la mano aplacando el hilo eléctrico que me recorría, la pequeña ira que me invadió desapareció cuándo dejaron de molestarlo. “Ups, no debía haber hecho eso” pensé al ver cómo Damián dirigía su mirada hacía mi. Un látigo chasqueó en mi cabeza. Esto iba a ser un trabajo muy largo y doloroso. Estúpida. Tonta Nessie, nunca se debe dejar ningún tipo de prueba ni daño colateral, ¿quién me mandó espantarle esas chicas? Seguro que antes de que me fijara en él cómo peligro ya se las arreglaba sólo.

-¿Mejor del mareo, Cross?

El látigo volvió a estallar cómo si me partiera la cabeza en dos, la giré viendo con aprehensión a Damián.

-Si….gracias….-mascullé desviando la mirada a otro lado buscando un punto de huida al dolor.

-De todas formas aún estás muy pálida-comentó sentándose a mi lado colocando su mochila al lado de la mía.

“Ay Dios, no” supliqué frotando mi frente.

-Es que….me duele….la cabeza un poco…-apreté el puño y por todo el aula se hizo oír un sonido chirriante y agudo que no hizo más que agravar mi estado.

Abrí los ojos observando cómo todos miraban sorprendidos la pizarra que estaba rayada cómo si un oso hubiera pasado por allí las garras.

“Tengo que hacer algo, un control. Cualquier cosa antes de que me delate” pensé mordiéndome el labio. Las prácticas que hacía en el aula eran más sutiles, nada de los fallos que estaba cometiendo por su culpa. Maldito Damián.

Damián esbozó una sonrisa viendo la pizarra y se echó el pelo para atrás tomando sus libros.

-Son cómo niños, se distraen con cualquier cosa-dijo restando importancia a lo que acababa de pasar, más bien restando importancia a lo que yo había hecho ni que fuera algo que hiciera todos los días.

-Bueno que una pizarra se raye sola suele llamar mucho la atención-comenté respirando hondo.

Se rió abiertamente consiguiendo que lo mirara confundida. Damián y yo nunca habíamos cruzado una palabra, alguna mirada que después me obligó a tomar un aspirina pero por lo demás hasta hoy no se había interesado ni por mí ni por nadie más de clase, mucho menos yo por él.

-Si tienes razón, eso es una posible distracción-admitió tomando mi móvil.

¿Cómo se supone que sabía que estaba ahí? ¿Habría espiado la conversación sin que yo y mis amigos nos diéramos cuenta? Imposible, la alarma se habría disparado en mi cabeza si hubiera estado cerca pero de algo se enteró, de eso estaba segura.

-Oye, ¿qué se supone que haces?-protesté en voz baja.

Él se quedó en silencio tecleando algo en mi pantalla, cerró la tapa y puso mi móvil de vuelta en mis manos tocándolas con sus manos de hielo, nuevamente me atacó el cosquilleo en el estómago simultáneamente con el latigazo de mi cabeza.

-Vamos a trabajar juntos-respondió con naturalidad-.Te he dejado mi número apuntado.

Me miró fijamente con esos ojos tan oscuros, de un verde tan intenso que se podía comparar con el jade oscuro, el dolor seguía siendo agonizante, no conseguí ignorarlo del todo pero casi porque realmente esos ojos eran los más atrayentes qué había visto, no logré distinguir claramente las pupilas. Desde la primera vez que los vi supe que no habría ninguna otra cosa que me gustara tanto, además ahora que los veía de cerca veía cosas que con mi sentido extra sensorial noqueado no podía.

Ninguno de los dos estaba incómodo mirándonos tan fijamente sin apenas parpadear, sus ojos reflejaban una gran sorpresa al ver cómo yo le sostenía la mirada, también había una especie de regodeo al darse cuenta que yo sufría por algún motivo, tampoco es que pudiera culparle por eso. Cómo la mayoría de nuestra gente, los Cross no sólo emitíamos esa aura agradable sino que quién nos mirara directamente en los ojos mientras concentrábamos magia se daría cuenta de lo que somos o cómo poco le inspiraríamos algo de temor sin que se diera cuenta de por qué, de todas formas esa aura agradable estilo vampiro era una bonita máscara con la que mezclarnos entre la gente a través de los tiempos. Una máscara que cada vez parecía más pesada. Damián, sin embargo, parecía diferente, no sabía exactamente en qué pero era así.

Luché mudamente contra el dolor en mi cabeza intentando ver a través de la gran tormenta, el concierto de rock se hizo más ruidoso a medida que lograba esquivar la tormenta, hubo un momento en que creí que un grupo heavy había tirado la puerta del aula, entrado y tocaban su pieza más ruidosa con los enormes altavoces a cada lado de mi cabeza pegados a mi oído. Lo soporté, sólo por ver que había detrás de toda esa repentina amabilidad, ¿qué podía esconder tras esa tormenta que no debía ver nadie?

¿Tal vez la razón por la que me provoca migrañas?

Un relámpago de la tormenta me cruzó la cabeza de lado a lado.

La gente de clase desapareció por completo al igual que los sonidos.

Mi cuerpo inerte yacía encima de un suelo de moqueta que no reconocía, mi expresión a pesar de las circunstancias era de completa tranquilidad, lo mismo que si el asesino se hubiera apiadado de mí y hubiera decidido dejarme en un estado aceptable; unas manos tomaron mi cuerpo elevándolo fácilmente del suelo. Pero a mi alrededor no estábamos solo nosotros dos había más personas, concretamente chicos y chicas de rostros cadavéricos pálidos cómo la tiza, parecían estar atrapados allí dentro cómo sujetos con cadenas al cuerpo que sostenía el mío, allí estaba yo, encerrada en aquel misterioso cuerpo tratando de escapar, anhelando dar el paso al otro lado sin poder conseguirlo.

Estaba atrapada en aquel lugar y lo estaría para siempre.

Entonces la imagen se volvió borrosa, completamente distorsionada regresando el concierto rockero y la tormenta en lugar de aquello, de nuevo en la tediosa clase con todo una hora por delante. La campana sonó taladrándome la cabeza. ¡¿Había pasado ya una hora entera?! Al menos en ese lapso de tiempo logré identificar por completo a Damián Wyatt.

Y todo había sido mucho más simple de lo que parecía.

Después de todo Bajo cero y yo nunca hubiéramos podido ser amigos.

Yo era una bruja.

Damián Wyatt era un demonio cazador de brujas.

Hasta aquí el primer capitulo, ¿qué tal?

sábado, 7 de noviembre de 2009

Bienvenidos a mi blog!!!!!

Hola a tod@s!!!! Me llamo Mina Carlis y comparto un sueño con muchas otras chicas, publicar mis novelas de romántica juvenil. Desde niña he deseado comparteir las historias que imaginaba en mi pequeña ment
Y así os presento mi primera novela:


EMBRUJADA PARA TI





http://www.bubok.com/libros/8000/Embrujada-para-ti


Precio ebook: 3 euros

Juvenil romántica paranormal


ARGUMENTO:

Era bruja, eso lo sentía en su sangre pero se salía de todos los tópicos. Ness Cross harta de ser el chiste de su aquelarre decide buscar ayuda en Damián, un poderoso demonio cazador de brujas. Ness le promete su alma y sus poderes a cambio de que él le enseñe a manejar sus poderes......pero el cazador de brujas tiene otros planes.........